Científicamente la yerba mate se conoció en Europa desde principios del siglo XIX, con la denominación de «Ilex Para-guariensis».Originaria de Sud América, del monte subtropical, que en estado silvestre mantiene una altura de 12 a 16 metros, mientras que cultivada, por sucesivas podas mantiene el aspecto de un pequeño arbusto. Tiene un lento crecimiento y logra su máximo desarrollo entre el noveno o décimo año.

La floración de la planta se produce de octubre a diciembre y luego de la fecundación se desarrollan los frutos que consisten en un pequeño racimo que madura entre los meses de enero a marzo.

La única región del mundo que permite el desarrollo de la planta es: la provincia de Misiones, nordeste de Corrientes, Paraguay y el sur de Brasil, así la yerba mate puede considerarse como un tesoro exclusivo. Las condiciones climáticas de la región y la composición del suelo resultan ideal para el cultivo de esta planta tan noble.

Las semillas son sembradas en almácigos protegidos por carpas móviles; luego de aproximadamente 6 meses alcanzan a tener 4 o 5 hojitas, se las traslada a un vivero donde se las deja hasta tener 10 a 15 cm de alto, para así llevarlas al terreno preparado para plantarlas adecuadamente, considerando las curvas trazadas conforme al declive del terreno.Durante el primer tiempo se las protege del frío, viento e insolación, mediante aripucas o pantallas de bambú. Al cabo de un año se reponen las fallas en tanto que con sucesivas podas se procede a dar forma adecuada a la planta.